
En la informática todo avanza, pero si hay un dispositivo que este estancando es sin duda el disco duro, desde hace medio siglo su funcionamiento se basa en el mismo sistema, el de un cabezal que magnetiza la superficie de un plato metálico.
Esto no quiere decir que desde entonces no haya avanzado nada, todo lo contrario, cada año reducen sus precios y duplican su tamaño de almacenamiento, sin embargo, en cuanto a lo que refiere a velocidad han llegado a un punto en el que les es difícil avanzar pues las limitaciones no las pone la interfaz si no todo el sistema mecánico que hay que mover para que el dispositivo lea o grabe datos. En la actualidad las tasas de transferencia, en discos duros de ámbito domestico, se han estancado en unos 130MiB de lectura por 120MiB de escritura, mebibyte arriba mebibyte abajo pero nunca pasando de 150MiB.
Es entonces cuando llegan los SSD, unidades de estado solido (Solid State Drive), que dejan de lado toda la mecánica de los discos duros para basarse completamente en componentes electrónicos, en este caso en chips de memoria flash como las usadas en pendrives o tarjetas de memoria pero con una velocidad de transferencia muchísimo mayor pues se usan chips de más calidad e interfaces que permiten aprovechar todo su potencial.
Estos SSDs, por el momento, están destinados al almacenaje del sistema operativo y de todos aquellos programas y juegos que usemos con más frecuencia ya que el precio es elevado y el espacio de almacenamiento limitado. Esto no quiere decir que no sirvan para el almacenaje de ficheros multimedia, sin embargo no es algo que necesite gran transferencia por lo que es preferible usar un discos duros para ello.
Así, llegamos a la conclusión, de que lo ideal es disponer de un SSD para el sistema operativo y programas, y de un disco duro de gran capacidad para ficheros multimedia. En el futuro cuando los SSDs sean asequibles y comparables en almacenamiento al de los discos duros sera entonces cuando los sustituyan por completo, pero por ahora cada uno se complementa al otro.
Leer el resto de esta entrada »